mar
17
abr
2012
España sufre una preocupante dependencia del petróleo, con enormes problemas de subsistencia para nuestras empresas y unos gastos prohibitivos para los particulares, que junto a la altísima contaminación resultante han creado una situación que sólo con la iniciativa personal del ciudadano puede tener una solución.
El objetivo consiste en mejorar la competitividad empresarial, pública y privada de las instalaciones eléctricas, con luminarias más eficientes, por ejemplo, y el desarrollo/apoyo a las energías renovables.
La nueva ley sobre el balance neto nos brinda la posibilidad de que los hogares se conviertan en centros de generación de energía y que puedan compensar su demanda entre la generación dentro del mismo y el recurso a las compañías eléctricas. El éxito de este sistema con energía fotovoltaica o mini eólica pasa por una regulación que impulse al sector y reduzca los obstáculos.
La experiencia muestra que el balance neto funciona bien en otros países como Italia, debido a que por cada kilovatio que el particular produce y vuelca en la red, la compañía le descuenta el pago equivalente a un kilovatio. También funciona en Alemania y Estados Unidos, donde este mecanismo permite ahorros significativos a los hogares y notables incrementos de empleo y de riqueza.
Ya existen disponibles kit de autoconsumo y nuevas formas de construir que permiten a todos los ciudadanos, particulares y empresas de todo tipo, poder protagonizar este cambio revolucionario que será la clave para que nuestros nietos puedan vivir mejor que sus padres, ya que estos últimos (nuestro hijos o la generación perdida) serán la primera generación que probablemente no podrá lograrlo.
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